Guía para la protección de la piel

Una quemadura solar puede parecer una molestia menor en el momento, pero sus efectos en la salud a largo plazo son todo lo contrario. Las investigaciones demuestran que tener cinco o más quemaduras solares puede duplicar el riesgo de presentar melanoma, el tipo de cáncer de piel más grave y que pone en riesgo la vida. En pleno verano, es fundamental tomarse un tiempo para aprender a protegerse de la mejor manera y prevenir el cáncer.

Los rayos ultravioleta (UV) del sol pueden dañar la piel incluso en días nublados o más fríos. Con el tiempo, la exposición repetida puede provocar cáncer de piel, envejecimiento prematuro (como arrugas y manchas oscuras) e incluso daños oculares.

La buena noticia es que para lograr una protección eficaz no es necesario hacer cambios drásticos en el estilo de vida; simplemente basta con adoptar algunos hábitos coherentes.

Use protector solar: es esencial, pero no lo es todo. Aplicar un producto de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de 15 o más en toda la piel expuesta antes de salir al aire libre es siempre su primera línea de defensa. Asegúrese de volver a aplicarlo al menos cada dos horas, aunque la frecuencia de aplicación debe aumentar si nada o transpira en exceso. Preste especial atención a áreas que se olvidan con frecuencia, como las orejas, el cuello y los labios. De todos modos, los rayos UV aún pueden penetrar a través del protector solar, por lo que es mejor usarlo como parte de una estrategia más amplia, y no un motivo para prolongar la exposición al sol directo.

Más allá del protector solar, algunos hábitos sencillos pueden marcar una gran diferencia:

  • Use mangas largas, un sombrero de ala ancha u otra prenda protectora cuando esté al aire libre.
  • Busque estar a la sombra siempre que sea posible, especialmente durante las horas del mediodía, cuando la exposición a los rayos UV es máxima.
  • Evite las camas solares, las lámparas solares y tomar sol en períodos prolongados, ya que todo esto aumenta la exposición a los rayos UV y el riesgo de contraer cáncer.
  • Planifique sus actividades al aire libre para las primeras o últimas horas del día, cuando la luz solar es menos intensa.

¡Recuerde que la clave está en la constancia! Las pequeñas decisiones diarias, como tener un sombrero a mano o incorporar el protector solar a su rutina de la mañana, pueden sumar grandes beneficios a largo plazo para su salud. Además, mediante los beneficios que patrocina su universidad, usted dispone de recursos adicionales que también pueden resultar esenciales para su bienestar este verano:

  • Visite a un dermatólogo: programe una cita para que le hagan un control de la piel y para anticiparse a cualquier posible riesgo de cáncer (recuerde que la detección temprana puede marcar una enorme diferencia). La atención especializada está cubierta en los tres planes médicos, por lo que puede cuidar su salud de forma proactiva sin afectar su presupuesto. 
  • Ahorre en protección: si está inscrito en el Health Savings Plan o en una cuenta de gastos flexibles, ciertos protectores solares, lociones con medicamentos, cremas hidratantes y otros productos con FPS 15 o más se consideran gastos calificados. Visite irs.gov para obtener más información.
  • Revise la salud de sus ojos: si presenta dolor ocular intenso o sensibilidad a la luz después de una exposición solar intensa, podría tener algún daño en los ojos. Esto puede derivar en enfermedades como cataratas y cáncer ocular. Consulte con un especialista si comienza a observar cambios en su visión y ahorre dinero en la consulta; para ello, reserve una cita con un proveedor participante de EyeMed Plus.

Para obtener más consejos sobre cómo proteger la piel, incluido cómo elegir el protector solar adecuado, visite el sitio web de la Sociedad Americana contra el Cáncer. Visite uasys.edu/benefits para conocer otros beneficios disponibles que lo ayudarán a mantenerse sano durante esta temporada de verano.